sábado, 25 de outubro de 2008

A aprendizagem da bondade

A fuerza de magnificar la maldad, de hacer sólo noticia la crueldad, la violación, la usura, la estafa, el engaño y la muerte podríamos pensar que sólo existe mal en el mundo. O que el mal es lo más importante, lo más abundante, lo más presente, lo más cotidiano. Creo que no es así. Creo que son mucho más numerosas (menos noticiables, eso sí) las acciones generosas y calladas, los actos de ayuda y de bondad.
Deberíamos habituarnos a reconocer las señas del bien en el mundo, los rastros que deja la bondad. Son innumerables. Son abrumadores. Cuántos gestos cotidianos, silenciosos que sólo procuran ayudar al otro, alentarlo, hacerlo feliz. De manera desinteresada, sencilla y persistente. En las familias, en las aulas, en las consultas médicas, en las comisarías de policía, en las calles, en las cafeterías, en los aeropuertos… (…)
FONTE: El Adarve

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